De vuelta / Back (III)

Nuestro viaje tenía que terminar en algún momento. Fueron veintiocho días de caminatas, comidas, frío y fotos. Boston y Nueva York fueron las dos últimas paradas.
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Our trip had an end date, of course. Twenty-eight days filled with walks, food, cold weather and photographs. Boston and New York were our two final stops.

Boston:
Dondequiera que íbamos, veíamos gente con cajas de Mike’s Pastry. Pero, por todos lados, eh. No sabíamos dónde quedaba, y un día nos topamos con el local mientras recorríamos la parte vieja de la ciudad. Entramos y compramos dos típicos cannoli, para probar. Mat se pidió de mantequilla de maní y yo de crema con chips de chocolate. Estaban muy frescos (el local estaba lleno y todo el mundo se llevaba cajas y cajas de cannolis), pero quizás me hubiese gustado probar algún otro dulce del lugar. La próxima, quizás (?).
Un almuerzo para el recuerdo (y no de los buenos) fue en Union Oyster House, el restaurante más antiguo de Boston. Le pregunté a alguien por la calle a dónde iba la gente de Boston a comer langosta, y el señor nos mandó ahí. Y eso que le dije que no buscábamos un lugar turístico… En fin. Pedimos unas ostras, que no estaban tan buenas, y una langosta mediana, que tenía poco y nada de carne (¡y era carísima!). Como verán, mi cara indica que mucho no me gustó.

Everywhere we went, we saw people carrying boxes from Mike’s Pastry. And I mean, everywhere. We had no idea where it was, and one day we just bumped into it while walking the old part of Boston. So we went in and bought two typical cannoli. Mat had the peanut butter one, and I had the cream and chocolate chips one. They were extremely fresh (the place was packed and people were buying boxes and boxes of them), but I think I would have liked to try some other sweet treat. Maybe next time?
A lunch to remember (and not for a good reason) was the one we had at Union Oyster House, Boston’s oldest running restaurant. I asked this guy on the street where Bostonians went for lobster, and he sent us there (even when I told him I wasn’t looking for a tourist-y place)… Oh well. We ordered some oysters, they weren’t great, and a medium-sized lobster (it had very little meat, and it was quite expensive!). You can tell by my face that I wasn’t really fond of that, either.


New York:
Una mañana, nos fuimos para Chelsea a comprar un par de cosas que nos habían encargado. Subimos a la High Line, caminamos y luchamos contra el viento helado que nos volaba. Antes de convertirnos en estatuas por el frío, de casualidad vi un cartel del Mercado de Chelsea. Allí fuimos en busca de calor y de un almuerzo. 🙂 Hermoso, hermosísimo lugar este mercado lleno de lugares muy top para comer y comprar cosas de cocina. Otro paraíso para los que nos gusta comer y cocinar, como el mercado de Seattle, pero mucho más elegante. Después de dar unas vueltas, decidimos almorzar en Los Tacos No. 1 (era el mejor lugar, según la aplicación de Yelp). La cola era bastante larga y las quesadillas que nos pedimos estaban muy buenas (aunque un poco chicas). Después nos comimos un brownie con dulce de leche de Fat Witch Bakery, pero no hay fotos de eso.

One morning, we headed off to Chelsea to buy some stuff we had to bring back home. We went up the High Line, walked and struggled with the chilly wind that was blowing us away. Just before becoming frozen statues, I saw this Chelsea Market sign. There we went, of course, looking for some warmth and some lunch, too. 🙂 This Market is a beautiful place, full of very cool restaurants and gourmet shops. It’s another foodie paradise, like the Seattle Market, but much more elegant. After touring the Market, we decided to have lunch at Los Tacos No. 1 (it was Yelp’s top suggestion). There was quite a queue, and the quesadillas we ordered were really good (although a bit small). We then had a caramel brownie from Fat Witch Bakery, but we forgot to take a picture of it.


La foto que sigue es una mezcla de distintas cosas: 1) mi cara cuando probé los famosos pretzels (con mostaza, como nuestros anfitriones dijeron que debíamos pedirlos… ¡Demasiado secos y duros para mi gusto!); 2) el maravilloso “bagel-con-todo” (semillas de sésamo, amapolas y cebolla), salmón ahumado y queso crema de Café Amrita, que nos quedaba tan cerca y tuvimos que repetir; 3) un té con el budín de amapolas de Veselka (ya sé que deberíamos haber probado el borscht, pero justo habíamos comido un rato antes de pasar por ahí); y 4) el café con dibujos en la espuma que nos sirvieron quién sabe dónde.

The photograph above shows different things: 1) my face when I first tried the famous pretzels (with mustard, as our hosts told us we should have them… Way too dry and hard for my taste!); 2) the wonderful “bagel-with-everything” (sesame and poppy seeds, and onion) with smoked salmon and cream cheese from Café Amrita, which was nearby and of course we had to go back there; 3) a tea and an Ukrainian poppy seed bread we had at Veselka (I know we should have had the Borscht, but we went there shortly after having lunch); and 4) the latte art we were served God-knows-where.


Como no todo es comida gourmet en la vida, cuando bajamos del Empire State nos comimos un pancho en Papaya Dog: tenía mostaza, ketchup, cebolla picada y pickles de pepino, que le agregamos después de la foto. Un tentempié rápido, barato y rico a media mañana. Nada mal.

Not everything in life is gourmet food, so when we left the Empire State we had one of these typical Papaya hot dogs: it had mustard, ketchup, chopped onions and cucumber pickles, which we added after taking the picture. A quick, cheap and yummy snack at mid-morning. Not bad.


Después de visitar el Museo de Ciencias Naturales, y mientras caminábamos por la Avenida Columbus, nos encontramos con Magnolia Bakery. No pudimos seguir de largo y nos comimos este cheesecake de lima que era esponjoso, suave, ácido en su punto justo… un sueño.

After visiting the American Museum of Natural History, and while we were walking down Columbus Ave., we saw Magnolia Bakery and we couldn’t not go inside. We had this key lime cheesecake; it was fluffy, soft, sharp… dreamy.


Y para cerrar este viaje, una de las cosas más deliciosas que probamos: las ostras enormes del Grand Central Oyster Bar, el bar de ostras que está en Grand Central Terminal, la estación de trenes y subtes más fabulosa. Lo habíamos visto en un programa de Anthony Bourdain, y no podíamos no ir. Nos pedimos dos ostras, las GCOB Bluepoint de Copps Island, CT y, la verdad, eran una maravilla. Ya habíamos probado ostras en Seattle y Boston, pero estas, gigantes y fresquísimas, no se podían comparar. Yo suelo tener un problema con la textura de las ostras, pero de estas me hubiera comido veinte.

To wrap up this trip, one of the most delicious things we had: the extra large oysters from the Grand Central Oyster Bar, at Grand Central Terminal, the most beautiful train and subway station, ever. We had seen this place in one of Anthony Bourdain’s shows, and thought we couldn’t miss it. We had two GCOB Bluepoint oysters from Copps Island, CT and, to be honest, they were wonderful. We had had some oysters before, in Seattle and Boston, but these two, ginourmous and oh so fresh, had no comparison. I usually have an issue with the texture of oysters, but I would have gladly eaten twenty of these.

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